DIVULGAÇÃO
RSMLAC
As ações para a Campanha 28 de Maio - Dia Internacional
de Ações pela Saúde da Mulher
28 de Mayo. Día Internacional de Acción
por la Salud de la Mujer
Campaña por el Ejercicio
de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos
Llamado a la Acción 2008
Nuestros cuerpos, nuestras vidas,
nuestra salud
Por el derecho y la libertad de decidir
El cuerpo de las mujeres es un territorio
en disputa, signado por el poder de dominio de un sistema
patriarcal que históricamente ha hecho usufructo de
él, apropiándose de su potencial productivo
y reproductivo. Este sistema, transversal a todas las sociedades,
determina que en la primera década del siglo 21 las
mujeres continúen careciendo de autonomía suficiente
para adoptar decisiones libres, responsables e informadas
sobre su territorio corporal, lo que obstaculiza su reconocimiento
como sujetas de derechos y afecta su vida y salud.
Es por ello que, al conmemorarse un
nuevo 28 de Mayo, Día Internacional de Acción
por la Salud de la Mujer, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas
y del Caribe, RSMLAC, lanza un llamado a la acción
para que en esta fecha emblemática que nos une a las
mujeres globalmente, exijamos el reconocimiento de nuestro
derecho a decidir, de tal forma que nuestras vidas, nuestra
salud y nuestros cuerpos sean espacios de autonomía
y soberanía plenas. Espacios donde la dominación,
la coerción y la violencia sean erradicadas, y donde
el goce de derechos humanos esté garantizado.
Esta campaña da continuidad
a la realizada en 2007, en la cual nos propusimos repolitizar
nuestras demandas históricas en salud y derechos sexuales
y reproductivos, a la luz de las graves dificultades para
que estos derechos sean reconocidos como derechos humanos,
y considerando también los crecientes embates de los
fundamentalismos en contra de los derechos de las mujeres.
Por lo tanto, este llamado a la acción de 2008 se ha
planteado los siguientes objetivos:
Objetivo general
Ø Defender el derecho humano
de las mujeres a tomar decisiones libres, autónomas
e informadas sobre su cuerpo, sin ser objeto de coerción,
violencia o dominación.
Objetivos específicos:
Ø Denunciar los distintos controles
y violencias que se imponen sobre el cuerpo de las mujeres,
sea que provengan de personas, instituciones, ideologías,
leyes o prácticas sociales.
Ø Exigir de las autoridades
públicas su compromiso con la vida y la salud de las
mujeres a través de la elaboración de programas,
políticas públicas y legislaciones sensibles
a sus necesidades específicas.
Ø Promover activamente cambios
individuales y sociales para asegurar el respeto de los derechos
de las mujeres sobre su cuerpo y sus vidas.
Del compromiso a la acción
Hace más de dos décadas
el movimiento de salud de las mujeres a nivel regional y mundial
se comprometió con la conmemoración del 28 de
Mayo, Día Internacional de Acción por la Salud
de la Mujer, como una jornada para crear conciencia a todo
nivel sobre las distintas discriminaciones que afectan a las
mujeres en nuestras sociedades y el grave impacto que tienen
en su salud integral, con efectos visibles durante todo su
ciclo vital.
Un tema relevante aludido por los primeros
llamados a la acción fue la prevención de la
mortalidad materna, ya que este fenómeno es uno de
los indicadores más relevantes de la inequidad en salud
que afecta a las mujeres.
En este contexto se enfatizó
que en la mayoría de las sociedades persisten mecanismos
de control del cuerpo femenino, por ejemplo, el poder político,
los discursos eclesiásticos y su interferencia con
el Estado laico, las políticas macroeconómicas,
la educación y cultura sexistas, las leyes, el lenguaje,
la violencia machista, entre otras cosas. Mecanismos que en
su conjunto obstaculizan el reconocimiento de derechos de
las mujeres, impiden los cambios sociales hacia la equidad
de género, interfieren la aprobación e implementación
de políticas y de legislaciones favorables a las mujeres,
y coartan las posturas más progresistas y de avanzada
respecto de los derechos sexuales y reproductivos.
Sin embargo, los esfuerzos realizados
en todas las regiones en los más de veinte años
desde que este Día Internacional fuera acordado no
han tenido las respuestas que permitan modificar sustancialmente
la situación de las mujeres, quienes continúan
siendo excluidas –o alcanzan marginalmente– a
los beneficios de un desarrollo con rostro humano, entre ellos,
al derecho a tener derechos. Y lo que es más grave,
los gobiernos nacionales siguen demostrando escasa voluntad
política para acoger las demandas urgentes de más
de la mitad de la humanidad.
Por otra parte, los organismos financieros
internacionales y los gobiernos de países donantes
han restringido el flujo de recursos indispensables hacia
los países de menores recursos, de tal forma que los
acuerdos de Conferencias Internacionales de la década
de los 90 muestran grandes rezagos en su implementación,
aun siendo acuerdos que benefician la condición de
la mujer, en especial, de los sectores más pobres.
Un área crítica en este sentido ha sido la salud
sexual y reproductiva la que, a pesar de ser un eje clave
para la salud integral de las personas, ha sido descuidada
en términos de asignación de recursos financieros
y humanos.
Efectivamente, la salud sexual y reproductiva
de las personas en general, y de las mujeres y niñas
en particular, requiere la atención preferente de las
políticas públicas nacionales y las agendas
globales. Y requiere también el reconocimiento social
de que la sexualidad y la reproducción son terrenos
donde las personas deben estar capacitadas para tomar decisiones
responsables, informadas y libres, sin mediar imposiciones
de ningún tipo.
Esto fue destacado en forma relevante
en el Programa de Acción de la Conferencia Internacional
sobre Población y Desarrollo, CIPD, de El Cairo (1994),
y en sus sucesivos seguimientos, desde donde se construyó
el paradigma de la salud sexual y reproductiva y se relevó
el rol de las mujeres como un eje central para el desarrollo
de los pueblos. La CIPD, no obstante, ha quedado subsumida
por otras prioridades y tendencias políticas e ideológicas
mundiales.
Por nombrar algunos factores adversos
al Consenso de El Cairo: la agenda conservadora de la Administración
Bush y la reimplantación de la Ley Mordaza, las agresivas
campañas fundamentalistas de la jerarquía católica
en alianza con sectores conservadores, los modelos económicos
neoliberales, las reformas estructurales de los Estados y
el debilitamiento de su rol social en áreas claves
como salud y educación, la profundización de
los niveles de pobreza y marginación, el aumento de
las violencias, entre ellas, la violencia sexista, etc.
Los controles del cuerpo
En este contexto mundial, una diversidad
de hechos y situaciones demuestra fehacientemente la forma
en que el cuerpo de las mujeres y las niñas sigue siendo
objeto de control y dominación. Entre otros, podemos
mencionar:
Ø Persistencia, e incluso incremento
en algunas regiones, de altas tasas de morbimortalidad materna
a causa de la deficiente respuesta institucional, política
y social frente a las necesidades en salud sexual y reproductiva,
al igual que como resultado de las crisis económicas
y sociales de diversas regiones.
Ø Maternidad impuesta y forzada.
Ø Revitalización de políticas
pro natalistas y también de políticas controlistas
de población, dependiendo de las regiones y grupos
poblacionales de que se trate.
Ø Escaso poder social de las
mujeres y las niñas para negociar el sexo seguro, evitar
los embarazos y, en general, para adoptar decisiones libres
en sexualidad y reproducción.
Ø Embarazos indeseados o inoportunos.
Ø Abortos clandestinos e inseguros.
Ø Embarazos en adolescentes.
Ø Altas tasas de infecciones
de transmisión sexual, incluyendo el VIH/SIDA, con
gran impacto en mujeres jóvenes y adolescentes, y en
mujeres con pareja estable.
Ø Falta de métodos para
prevención de ITS, por ejemplo, el condón masculino
y femenino, y desincentivo a las investigaciones sobre microbicidas.
Ø Dificultad de acceso a anticoncepción
moderna, incluyendo la anticoncepción de emergencia.
Ø Interferencias religiosas
para el acceso a la educación para la sexualidad y
a servicios de salud sexual y reproductiva.
Ø Escasa responsabilidad masculina
en la sexualidad y la reproducción.
Ø Diversas violencias sexistas
contra las mujeres con graves consecuencias en su salud integral,
incluso con resultado de muerte (femicidios).
Ø Negación del derecho
a la libre opción sexual.
Ø Mala calidad de atención
en salud sexual y reproductiva.
Ø Negación o retraso
de atención de salud para adolescentes, mujeres de
grupos étnicos, mujeres lesbianas, etc.
Ø Carencia de servicios de salud
sexual y reproductiva para mujeres en zonas rurales y en sectores
urbanos marginales.
Ø Irrespeto a los aspectos de
interculturalidad en la atención de salud de mujeres
indígenas.
Ø Excesiva medicalización
del parto y nacimiento, e irrespeto del sistema de salud respecto
de las decisiones de las mujeres gestantes y sus familias.
Ø Intervención médica
en las etapas de vida de la mujer, patologizando procesos
naturales como la menopausia, lo que favorece de paso a la
industria farmacéutica mundial.
Ø Sobrecarga laboral que se
ve agravada por el cuidado doméstico no remunerado
de la salud que recae exclusivamente en las mujeres.
Ø Desatención de la salud
mental
Por todo esto, nuestra propuesta de
acción urgente para este 28 de mayo es:
Ø Reconocer al cuerpo de las
mujeres como territorio de derechos y de expresión
de autonomía, libertad y dignidad; denunciar las imposiciones
que sobre él se ejercen; y exhortar a los gobiernos
a que garanticen la salud y la vida de todas las mujeres,
sin discriminación.
Para ello es necesario que las organizaciones
de mujeres desarrollemos con fuerza y creatividad acciones
de denuncia y visibilización; control y vigilancia
ciudadana; interlocución con los poderes públicos;
formación de alianzas; sistematización y producción
de conocimientos, entre otras, para desafiar las estructuras
que persisten, porfiadamente, en mantener a las mujeres y
niñas en un vergonzoso rezago social.
Actividades propuestas
El tema del llamado a la acción,
sus objetivos generales y específicos, y los antecedentes
del contexto ya señalados constituyen una guía
para que los grupos se involucren y diseñen sus propuestas.
Es necesario que todas ellas enfaticen claramente los conceptos
claves ya destacados, tales como: cuerpo, salud y derechos;
autonomía, libertad y dignidad; ejercicio de derechos
como expresión de ciudadanía; salud sexual y
reproductiva como condicionante de la salud integral; mujeres
y diversidad, entre otros. En este diseño deben tomarse
en cuenta los públicos objetivos y los fines inmediatos
o a mediano plazo que cada organización se proponga.
Ejemplos de actividades:
Ø Información y sensibilización
pública a través de actos, marchas, instalaciones
callejeras, instalaciones artísticas, etc.
Ø Acciones de denuncia (conferencias
de prensa, acción con medios de comunicación,
entrega de petitorios, movilizaciones frente a poderes públicos)
Ø Investigación (producción
de conocimiento)
Ø Intercambio de conocimiento
y capacitación (talleres y capacitaciones a grupos
focalizados tales como profesionales de la salud, personal
policial, personal docente, estudiantes, otras ONG de mujeres,
líderes comunitarias)
Ø Cabildeo con decisores públicos
y legisladoras/es
Para el desarrollo de los programas
y acciones de las organizaciones, la RSMLAC enviará
tres hojas de datos temáticas como apoyo informativo:
los derechos del cuerpo; salud, mujer y pobreza; datos en
salud sexual y reproductiva.
Participantes
Las organizaciones que participen deben
cumplir con los siguientes requisitos:
Ø Ser parte de la membresía
institucional de la RSMLAC. Las organizaciones que deseen
participar y aún no hayan actualizado su afiliación,
pueden hacerlo siempre y cuando lo hagan antes de enviar sus
propuestas. Fecha límite: último día
de recepción de propuestas (ver calendario de actividades)
Ø Informes de campañas
anteriores al día. Las organizaciones que han participado
en campañas anteriores deberán cumplir con este
requisito para optar a nuevos financiamientos.
Ø Se incentiva el trabajo conjunto
de dos o más organizaciones, para potenciar los recursos
y los objetivos de los proyectos.
Envío de solicitudes
Las organizaciones deberán llenar
un formulario de presentación de propuestas (ver archivo
adjunto).
Las solicitudes pueden ser enviadas
por las siguientes vías:
Ø Correo normal: Casilla 50610,
Correo 1 Santiago, Chile
Ø Correo electrónico:
secretaria@reddesalud.org
; campanas@reddesalud.org
Ø Fax: (56 2) 223 1066
Los plazos convenidos para la recepción
de las propuestas se detallan en el calendario de actividades.
No se aceptarán propuestas que se envíen en
otros formatos o que lleguen fuera de plazo.
Criterios para la evaluación
de las propuestas
La RSMLAC ha dispuesto de un comité
evaluador que considerará los siguientes criterios
para la distribución de los fondos:
Ø Que exista relación
directa entre las actividades propuestas y los objetivos de
la campaña.
Ø Que los resultados propuestos
puedan ser evaluados por algún método sencillo
y accesible.
Ø El número de organizaciones
aliadas en la presentación y ejecución de cada
propuesta.
Financiamiento
La RSMLAC cuenta con un fondo de USD20.000
para ser distribuido entre las organizaciones que serán
seleccionadas según los criterios mencionados en el
punto anterior. El aporte entregado fluctuará en un
rango de USD500 y USD1.000, dependiendo del número
de proyectos aprobados.
El procedimiento para el envío
de fondos será informado a las organizaciones seleccionadas
en el convenio que les será enviado una vez finalizado
el proceso de evaluación.
Informes de evaluación
Las organizaciones seleccionadas se
comprometen a enviar, una vez finalizadas sus actividades,
un informe sencillo de resultados. El formato estará
disponible en nuestra página web, además de
ser enviado vía correo normal o electrónico
junto con el aviso de envío de fondos.
Cronograma de actividades
Actividad
Fecha
Responsables
Desde
Hasta
Lanzamiento Convocatoria
25/03/2008
26/03/2008
Oficina de Coordinación RSMLAC
Envío de Propuestas desde las organizaciones
26/03/2008
14/04/2008
Organizaciones afiliadas
Recepción de Propuestas y solicitud información
adicional
26/03/2008
14/04/2008
Oficina de Coordinación RSMLAC
Evaluación y aprobación de propuestas
31/03/2008
25/04/08
Oficina de Coordinación RSMLAC
Envío de convenios a organizaciones
14/04/2008
09/05/2008
Oficina de Coordinación RSMLAC
Devolución de los documentos firmados
02/05/2008
16/05/2008
Organizaciones afiliadas
Envío de fondos a propuestas aprobadas
12/05/2008
23/05/2008
Oficina de Coordinación RSMLAC
Informes evaluativos enviados por las organizaciones
30/06/2008
31/07/2008
Organizaciones afiliadas
Informe Final Campaña
31/08/2008
Oficina de Coordinación RSMLAC
DERECHOS SEXUALES Y DERECHOS REPRODUCTIVOS
QUÉ IMPLICAN, CÓMO EXIGIRLOS
Derecho a la supervivencia, derecho
a la vida, cuya vigencia es amenazada por la mortalidad materna
Evitar las muertes maternas prevenibles
y las morbilidades relacionadas.
Erradicar el aborto selectivo de fetos de sexo femenino, y
el asesinato de bebés de sexo femenino.
Ofrecer amplio acceso a exámenes para detección
precoz y tratamiento de los cánceres reproductivos.
Asegurar el acceso a métodos anticonceptivos que otorguen
doble protección y sean eficaces.
Asegurar el acceso a la interrupción legal del embarazo,
con buena calidad de la atención, y a la atención
post aborto.
El derecho a la libertad y la seguridad de
las personas, amenazado por la mutilación genital femenina,
la esterilización forzada, la penalización del
aborto, la configuración como delito de la anticoncepción,
entre otras acciones
Erradicar la mutilación genital femenina
y otras prácticas nocivas tales como el sexo seco (introducir
en la vagina productos astringentes).
Obtener el consentimiento informado para todos los procedimientos,
incluidas las pruebas de detección del VIH, la esterilización
y el aborto.
Alentar a las personas para que tomen decisiones autónomas
e informadas sobre su salud sexual y reproductiva.
Impedir el tráfico sexual.
Alentar el protagonismo y decisión de las mujeres en
el proceso de nacimiento de sus hijas e hijos, y desincentivar
el uso no justificado de tecnologías e intervenciones
médicas en estas etapas naturales de la vida.
El derecho al disfrute del más alto
nivel posible de salud
Proveer acceso a servicios de salud sexual
y reproductiva económicamente accesibles, aceptables,
integrales y oportunos.
Proveer una atención de salud sexual y reproductiva
de alta calidad.
Distribuir equitativamente los recursos disponibles.
Proveer acceso a métodos eficaces para la detección/tratamiento
precoz del cáncer cervical, cáncer de mama e
infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.
El derecho a la regulación de la fecundidad,
derecho a decidir la cantidad y el espaciamiento entre hijas
e hijos
Proveer acceso a distintos métodos
anticonceptivos.
Ayudar a las personas a escoger y usar un método de
regulación de la fecundidad seguro, asequible y apropiado.
Garantizar el acceso a servicios de abortos seguros en los
lugares donde el procedimiento sea legal.
Promover la derogación de leyes punitivas sobre aborto.
El derecho a contraer matrimonio voluntariamente
y a fundar familias
Impedir los matrimonios precoces o forzados.
Dictar leyes que permitan los matrimonios y adopciones para
parejas del mismo sexo.
Proveer acceso a servicios de infertilidad para mujeres y
hombres.
Prevenir y tratar las infecciones del tracto reproductivo
que causan infertilidad.
El derecho a la vida privada y la vida familiar,
amenazado por la interferencia del Estado, la comunidad o
las iglesias en la decisión de tener o no hijas e hijos
y cuándo tenerlos
Garantizar el derecho a la privacidad.
Proteger el derecho a la intimidad.
Asegurar la privacidad para todos los servicios.
Mantener la confidencialidad sobre la información de
las usuarias/os.
Prohibir las denuncias por parte del personal de salud a las
mujeres hospitalizadas por abortos clandestinos.
El derecho a los beneficios del adelanto
científico, incluidos los métodos anticonceptivos
de alta calidad
Asegurar que se respete el derecho a beneficiarse
del progreso científico.
Proveer financiamiento para la investigación acerca
de las necesidades de salud sexual y reproductiva de mujeres
y hombres.
Garantizar el acceso a la anticoncepción de emergencia
a todas las mujeres que la requieran, incluyendo a adolescentes
sin requerir la autorización parental.
Asegurar el acceso al tratamiento antirretroviral para el
VIH/SIDA.
Proveer acceso a atención obstétrica de alta
calidad y oportuna que pueda prevenir las muertes y morbilidades
maternas.
El derecho a recibir e impartir información
y a la libertad de pensamiento
Garantizar el derecho a la libertad de pensamiento,
conciencia y religión.
Asegurar que no existan restricciones a los servicios de salud
sexual y reproductiva, tales como la anticoncepción
de emergencia o el aborto legal, sobre la base de razones
religiosas.
Permitir a las/os proveedores rehusarse a ofrecer servicios
de anticoncepción y de aborto por razones de conciencia,
siempre y cuando existan las condiciones para derivación
inmediata de la usuaria/o a otros proveedores/as.
Derecho a no ser sometido a un trato inhumano,
cruel y degradante
Proteger y brindar atención a supervivientes
de ataques sexuales, maltrato y abusos domésticos,
y perseguir a los agresores.
Prohibir los abortos forzados y las esterilizaciones forzadas.
Erradicar y castigar la violación como instrumento
de guerra, al igual que la esclavitud sexual.
Prohibir el maltrato y denuncia de las mujeres hospitalizadas
por complicaciones de abortos inseguros.
Garantizar el derecho a la integridad corporal.
Derecho de la mujer a la educación.
Derecho a recibir y transmitir información
Procurar el libre acceso a información
sobre regulación de la fecundidad y otros aspectos
relacionados con la salud sexual y reproductiva.
Ofrecer suficiente información para que las personas
tomen decisiones oportunas y responsables sobre su salud sexual
y reproductiva.
Rechazar las políticas que censuran las acciones de
las organizaciones en relación al aborto.
Asegurar el seguimiento post aborto de las mujeres, y entregarles
información y medios para evitar la reincidencia.
El derecho a la no discriminación
por motivos de edad, amenazado cuando se niega a las/os jóvenes
información sobre servicios de salud reproductiva y
se impide el carácter confidencial de esos servicios
Asegurar que las y los adolescentes accedan
a servicios de salud sexual y reproductiva de alta calidad,
acogedores y sin restricciones, sin requerir autorización
parental y en condiciones de respeto a la confidencialidad.
Esto debe incluir acceso a educación sexual, a métodos
anticonceptivos y a tratamiento de ITS/VIH/SIDA, entre otros.
El derecho a la no discriminación
por motivos de sexo, edad, opción sexual, razones socioeconómicas
u otras
Erradicar las distintas discriminaciones
y respetar la diversidad.
Ofrecer servicios de salud sexual y reproductiva con buena
calidad de la atención y oportunidad a todas las personas,
entre otras, a adolescentes, mujeres solteras, mujeres lesbianas
y bisexuales, mujeres inmigrantes y refugiadas, mujeres de
distintos grupos raciales/étnicos, mujeres urbanas
y rurales, mujeres que viven con VIH/SIDA.
Garantizar que no se exija autorización del cónyuge
o del padre para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva,
en especial, de esterilización quirúrgica voluntaria
o de anticoncepción.
Ofrecer servicios que satisfagan las necesidades de salud
sexual y reproductiva de mujeres y hombres, y que promuevan
la responsabilidad de ambos en la sexualidad y la reproducción.
POBREZA Y SALUD DE LAS MUJERES
Globalmente existen más de 1.000 millones de personas
que viven en pobreza extrema, es decir, con menos de un dólar
diario. Eso implica falta de acceso a vivienda, alimentación,
salud, educación y otros bienes y derechos que se consideran
indispensables para una vida digna. Las mujeres están
desproporcionadamente representadas en ese total, comprobándose
que aquellos hogares donde la jefatura está en manos
femeninas, es más probable que se encuentren en la
pobreza dura.
Los riesgos específicos para la salud
asociados a una condición de pobreza y pobreza extrema
se observan durante todo el ciclo vital. En salud sexual y
reproductiva, por ejemplo, la mortalidad maternal revela una
de las mayores inequidades entre países pobres y países
desarrollados, lo que se traduce en que las mujeres pobres
tienen un riesgo mucho más elevado de morir durante
el embarazo, parto o puerperio. La muerte materna, además,
tiene un profundo impacto en las familias, en las hijas e
hijos, y en la comunidad en general. Algunos ejemplos de cómo
la pobreza afecta la salud sexual y reproductiva son:
Pre-concepción y concepción
Desnutrición de las niñas
puede causar defectos en el canal óseo del parto.
Mutilación genital femenina puede complicar el parto
e impide una sexualidad saludable y placentera.
Mayor riesgo de contagio de ITS/VIH/SIDA y menor acceso a
diagnóstico y tratamiento.
Concepción en un período de severa privación
alimentaria puede aumentar las probabilidades de mortalidad
perinatal.
Embarazo
Si se trata de embarazos no deseados o no
planificados, hay mayor riesgo de aborto clandestino e insalubre.
Enfermedades tales como rubeóla, o uso de drogas en
los primeros 40 días, pueden dañar al feto.
Insuficiente alimentación o uso de sustancias tóxicas
en las primeras 12 semanas pueden causar anormalidades congénitas.
Dieta pobre y falta de descanso en el embarazo significan
pobre desarrollo del feto y bajo peso al nacer, y afectan
la salud integral de la mujer.
Riesgo de tétanos para recién nacidos/as si
la madre no está inmunizada.
Riesgo de muerte materna y de parto prematuro si la madre
sufre de toxemia, hemorragia, infección severa o tiene
un embarazo múltiple, etc. Asimismo, los abortos clandestinos
son causa principal de muerte materna.
Riesgo de muerte de la mujer por falta de atención
pre y posnatal.
Nacimiento y primera infancia
Pobre estándar de atención
del recién nacido.
Mayor riesgo de muerte/discapacidad del recién nacido.
Lactancia acortada por embarazos seguidos.
Alimentación por biberón contaminado.
Riesgos de enfermedades en la primera infancia por falta de
inmunización o inmunización incompleta.
Alimentos de destete pobres o tardíos.
Alimento insuficiente puede retardar el crecimiento y no protege
contra enfermedades.
Medio ambiente poco estimulante en la primera infancia, lo
que ocurre más a menudo con las hijas mujeres, dando
cuenta de una inequidad en base a su sexo.
Niñez (hasta los cinco años)
Riesgos de inmunización incompleta:
sarampión, poliomelitis, tuberculosis, etc.
Agua potable impura causa cólera y otras enfermedades.
Ambiente contaminado con feces causa enfermedades diarreicas
y lombrices.
Alimentación inadecuada retarda el crecimiento y reduce
la protección de infecciones. Las niñas pueden
recibir menos alimentos que los hijos varones o de peor calidad,
y en general, menor atención a su desarrollo.
Niñez (6-14 años)
Alimentación inadecuada causa desnutrición
e impide el desarrollo. Las niñas pueden recibir menos
alimentos que los varones o de peor calidad.
Las lombrices intestinales retardan el crecimiento y disminuyen
la resistencia contra las enfermedades.
Inadecuada protección contra la malaria.
Falta de escolarización de las niñas pobres
está asociada con peor alimentación, y más
altas tasas de natalidad y mortalidad infantil cuando deben
asumir una maternidad precoz, la que está asociada
frecuentemente a violencia sexual.
Adolescentes y jóvenes (15-24 años)
Ignorancia sobre la sexualidad humana puede
resultar en embarazo precoz no planeado o no deseado.
Poco o ningún acceso a prevención del embarazo.
Abortos practicados en condiciones de riesgo.
Poco acceso a tratamiento/consejo sobre infecciones de transmisión
sexual.
Mal protegidas contra el VIH/SIDA.
En riesgo de alcoholismo/drogas adictivas peligrosas, incluido
el tabaco.
En riesgo de lesión/muerte por violencia sexista.
Edad adulta (15-49 años)
Poca atención antenatal y poca o
ninguna atención después del parto.
Servicios de salud que no incorporan la mirada intercultural,
en casos de mujeres indígenas.
Poca relevancia a la capacitación de parteras tradicionales
que atienden a mujeres de menores recursos o indígenas.
Peligros de muerte/discapacidad materna.
Infecciones de transmisión sexual y dificultades para
su diagnóstico y tratamiento.
Poco o ningún acceso al planeamiento/espaciamiento
de los hijos/as.
Tratamiento tardío de enfermedades (tuberculosis, cánceres
reproductivos).
Inadecuada protección contra enfermedades locales (malaria).
Mal protegidas contra el VIH/SIDA, falta de políticas
de prevención.
En riesgo de lesiones/daños ocupacionales.
En riesgo por las distintas violencias sexistas.
Edad adulta mayor (50 años en adelante)
En riesgo de aislamiento social y pobreza
extrema.
Riesgo más alto de cáncer del cuello uterino
causado por el Virus Papiloma Humano, VPH.
Desnutrición debida a dieta pobre.
Presencia de violencias y discriminación, con impacto
en la salud integral.
Impactos de una mala salud sexual y reproductiva de las mujeres,
que se presentan en la menopausia y luego en la ve
Fuente: Marie-Thérèse Feuerstein.
Poverty and Health. Reaping a Richer Harvest. Citado en: Salud
Sexual. Los Desafíos. 1/2 1997. Londres, IPPF. Contenidos
ampliados por la RSMLAC, 2008.
SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA EN RIESGO
A catorce años de realizada la Conferencia de El Cairo
(1994), cuando la salud y los derechos sexuales y reproductivos
se perfilaron en el panorama mundial y las agendas públicas
como elementos centrales para el desarrollo de los pueblos
y la condición de las mujeres, hoy se advierte un estancamiento
en el avance de su agenda.
Por ejemplo, la carga de enfermedad y muerte
prematura por problemas de salud sexual y reproductiva continúa
siendo elevada e incluso ha crecido en algunas regiones, revelando
la incapacidad de mujeres y niñas de protegerse y ejercer
autonomía sobre sus cuerpos. Algunos datos señalan
lo siguiente:
El sexo inseguro es la segunda causa más
importante de morbilidad o de mortalidad precoz entre las
poblaciones más pobres, y es la novena causa más
importante en los países desarrollados.
A pesar del incremento espectacular en el
acceso a métodos anticonceptivos, más de 120
millones de parejas tienen necesidades insatisfechas en este
terreno y alrededor de 80 millones de mujeres enfrentan embarazos
no deseados o no planificados.
Otra estimación señala que
200 millones de mujeres desean retrasar o evitar un embarazo,
pero no utilizan anticoncepción. Sin embargo, una de
cada tres muertes maternas podría evitarse si las mujeres
pudieran regular su fecundidad con métodos anticonceptivos
modernos.
Complicaciones relativas al embarazo, parto,
puerperio y abortos inducidos, provocan la muerte de más
de medio millón de mujeres anualmente, y 10 millones
experimentan consecuencias de mayor o menor gravedad, incluyendo
la fístula obstétrica, la infertilidad y otras
incapacidades. Más del 80% de las muertes maternas
se debe a las cinco causas directas: hemorragias, sepsis,
abortos inseguros, parto obstruido y enfermedad hipertensiva
del embarazo (preeclampsia y eclampsia).
En América Latina y el Caribe alrededor
de 22.000 mujeres mueren anualmente por causas maternas, la
mayoría son pobres, indígenas, afro descendientes,
o viven en zonas marginadas o rurales.
En general, las adolescentes y jóvenes
entre los 15-20 años tienen dos veces más probabilidad
de morir en el parto en comparación con mujeres de
más de 20 años, y las que tienen 15 años
tienen cinco veces más probabilidad de fallecer. Las
complicaciones del embarazo y parto representan la principal
causa de muerte de niñas de 15 a 19 años en
países en desarrollo. Asimismo, las jóvenes
entre 15-19 años dan cuenta de uno de cada cuatro abortos
inseguros, lo que significa 5 millones cada año.
Las estadísticas mundiales actuales
sobre el aborto inducido indican que en 2003 se realizaron
42 millones de interrupciones voluntarias del embarazo, es
decir, 31 abortos por cada 100 nacidos vivos, lo que implica
una disminución respecto del año 1995, cuando
se registraron 46 millones. La tasa de aborto inducido a nivel
mundial en el año 2003 alcanzó a 29 por cada
1.000 mujeres entre los 15–44 años, en contraste
con 35 el año 1995.
De todos los abortos inducidos que ocurren
en el mundo, un 48% corresponde a abortos ilegales e inseguros,
esto es un total de 20 millones, y a consecuencia de ello
mueren anualmente alrededor de 70 mil mujeres. De estos procedimientos,
más del 97% tiene lugar en países en desarrollo.
Aunque las tasas de aborto son similares
en países en desarrollo y países desarrollados,
el aborto inseguro se concentra en los primeros, lo que implica
la necesidad urgente de satisfacer la demanda de anticoncepción,
y avanzar hacia la despenalización del aborto para
asegurar que no continúen muriendo mujeres por esta
causa.
En la región de América Latina
y el Caribe se realizan todos los años más de
4 millones de abortos inducidos, siendo la mayor parte ilegal
y, por tanto, inseguro. Se estima que estos procedimientos
constituyen una de las principales causas de muerte materna.
Los 135 millones de mujeres que sufren de
la brutal práctica de mutilación genital femenina
en todo el mundo, también sufren morbilidades maternas,
recién nacidos muertos y muerte neonatal, además
de estar impedidas de vivir una sexualidad placentera.
A nivel global, ocurren todos los años
340 millones de nuevos casos de ITS y 5 millones de nuevas
infecciones del VIH, siendo las mujeres afectadas desproporcionadamente.
Es así como desde 1985 el porcentaje de mujeres entre
la población adulta viviendo con VIH/SIDA ha aumentado
del 35% al 48%. Hay un incremento dramático entre mujeres
jóvenes, quienes representan más del 60% de
las personas entre 15 y 24 años viviendo con VIH/SIDA.
Solo en América Latina, hubo un aumento del 10% en
el número de mujeres VIH positivas entre 2003 y 2006.
La violencia contra mujeres y niñas
es un factor de riesgo subyacente a numerosos problemas de
salud sexual y reproductiva; las mujeres que viven en contextos
de relaciones violentas a menudo son incapaces de tomar decisiones
autónomas en la sexualidad y la reproducción,
y tienen mayor riesgo de embarazo no deseado e ITS, incluido
el VIH/SIDA. En la región de las Américas, más
de un tercio de las mujeres experimenta violencia de parte
de su pareja.
La violencia sexual eleva de manera directa
el riesgo de las mujeres, adolescentes y niñas a infectarse
con el VIH y con otras infecciones de transmisión sexual.
En este sentido, las estadísticas mundiales señalan
que entre el 8% y el 26% de las mujeres y niñas informan
haber sido objeto de abuso sexual cuando eran niñas
o en su vida adulta. Asimismo, se estima que casi el 50% de
todos los ataques sexuales son perpetrados contra niñas
de 15 años o más jóvenes. Y a nivel regional,
en América Latina y el Caribe más de una tercera
parte de las adolescentes reconoce que ha experimentado una
iniciación sexual forzada (OPS/OMS 2002), todo lo cual
demuestra el peligro evidente de las mujeres de adquirir el
VIH u otras ITS a raíz de violaciones sexuales.
Fuentes: Informaciones de la publicación
especializada The Lancet (http://www.thelancet.com/),
de la Conferencia Internacional Women Deliver (http://www.womendeliver.org),
del Fondo de Población de Naciones Unidas (http://www.unfpa.org/)
y de la Organización Panamericana de la Salud (http://www.paho.org/Spanish/)